
En las líneas de tampografía y serigrafía, el desplazamiento del color no es solo un fallo estético: es una falla grave en la química del curado. Cuando el espectro UV no coincide con el paquete de fotoiniciadores de la tinta, la película se cura de forma desigual. Se produce una capa superficial que oculta material sin curar debajo y los pigmentos cambian de tonalidad según las condiciones espectrales. El resultado son rechazos, reimpresiones y trabajos que se descartan.
Lo que realmente importa en el banco de pruebas
Construimos los sistemas de lámparas en función del espectro emitido, la irradiancia máxima y la densidad de energía entregada. Una lámpara de vapor de mercurio de alta presión ofrece un fuerte output alrededor de 365 nm, con líneas adicionales en 313 nm y 436 nm. Para muchas tintas de tampografía, ese pico de 365 nm es el que promueve un entrecruzamiento profundo, del tipo que fija la orientación del pigmento y mantiene estable la opacidad. Con las tintas de serigrafía, donde el depósito es más grueso, a menudo configuramos la envolvente UV para asegurar suficiente penetración de UVA de onda larga (385–405 nm). Así se evita curar en exceso la capa superior volviéndola frágil, mientras que la inferior queda sin curar.
La elección del casquillo —G5 o G13— determina el diámetro de la lámpara y la longitud del arco. Estos dos valores marcan a su vez la geometría del reflector, la distancia focal y el perfil de irradiancia sobre el sustrato. Debe coincidir el casquillo con la lámpara, la lámpara con el espectro de los fotoiniciadores de la tinta y el conjunto óptico con la envolvente de tiempo de exposición.
Por qué funciona así
La tampografía deposita una película fina y precisa de tinta, por lo que el cambio de color aparece rápido si el frente de curado es inconsistente. La serigrafía deposita una capa más gruesa, lo que exige un curado más profundo. Un secado superficial solo provoca problemas de adhesión y falta de uniformidad de color tras el troquelado o el montaje.
Utilizar el casquillo G5 o G13 correcto con el espectro adecuado estabiliza la profundidad del curado junto con la densidad de la red polimérica. Esto mantiene uniforme la distribución del pigmento, reduce el metamerismo bajo luz diurna y artificial, y disminuye los tiempos de preparación porque la primera hoja es reproducible. La densidad energética se mantiene predecible, lo que permite aumentar la velocidad sin arriesgar un curado marginal.
Detalles que complican la operación
Los casquillos G5 y G13 no son intercambiables. El diámetro de la lámpara y la longitud del arco son distintos, y la línea focal del reflector varía según el equipo. Hay que controlar el comportamiento al final de vida útil de la lámpara: la caída de output y la generación de ozono deben gestionarse para mantener la estabilidad espectral. Tampoco se debe descuidar la alineación lámpara-reflector. Un pequeño desplazamiento puede sacar el pico de irradiancia de la ventana de impresión y reintroducir el desplazamiento de color, incluso con el tipo correcto de lámpara.