
Hemos pasado mucho tiempo viajando, visitando unas 3,000 plantas de impresión diferentes. Y en cada una de ellas encontrábamos el mismo problema: los sistemas UV son demasiado rígidos. Las lámparas tienen una longitud fija, lo cual rara vez coincide con el ancho real del material que se imprime. Es un desperdicio; se gasta energía innecesariamente, y el proceso de curado es deficiente. Por eso decidimos abandonar ese enfoque y optar por un sistema modular.
Así es como funciona el sistema de alimentación eléctrica. En lugar de utilizar un único bloque de alimentación, utilizamos módulos independientes para cada sección de las lámparas. Piénselo así: si se imprime un material más estrecho, simplemente se desconecta la alimentación de los módulos externos. Es una solución sencilla, pero permite ahorrar mucha electricidad y evita que las lámparas se dañen rápidamente. Claro, el cableado es un poco más complejo y el armario de control ocupa algo más de espacio, pero si la máquina funciona 24/7, los ahorros en la factura de electricidad compensan con creces ese espacio adicional.
Y luego está el problema del calor. Las lámparas UV generan mucho calor. Si no se tiene cuidado, ese calor puede dañar el material que se imprime. Para evitarlo, utilizamos disipadores de calor de aluminio y sistemas de refrigeración por aire para mantener las temperaturas bajo control.
También prestamos mucha atención a los reflectores. Utilizamos un revestimiento de aluminio de alta calidad para asegurarnos de que la luz UV llegue exactamente donde debe estar: sobre la tinta. Hemos visto muchos sistemas en los que los reflectores se oxide y pierdan un 20% de su eficacia en seis meses. Con nuestro sistema, basta con reemplazar un reflector dañado sin tener que desmontar toda la estructura.
Manteniendo todo funcionando. Hemos diseñado estos sistemas para entornos reales, donde siempre hay polvo y las lámparas se dañan con el tiempo. No es necesario tener un título en ingeniería eléctrica para cambiar una lámpara. Utilizamos conectores tipo “plug-and-play”, de modo que los operadores puedan cambiar la lámpara en cuestión de minutos y volver a trabajar. Un consejo: asegúrese de que los ventiladores de refrigeración estén libres de polvo y suciedad antes de encender la máquina. Si el aire no puede circular, el calor destruirá la nueva lámpara antes de que pueda funcionar. Hemos diseñado estos sistemas para resistir condiciones difíciles, pero aún así necesitan espacio para respirar.