
Mantener estables las lámparas UV cuando el taller está muy ruidoso
Si alguna vez has pasado un día en un taller de impresión ocupado, sabes qué significa ese ruido. No me refiero solo al sonido, sino también al caos eléctrico que surge cuando varias prensas funcionan al mismo tiempo. El aire se llena de interferencias provenientes de los motores y los drivers de alta frecuencia.
Es un desastre. Y si tu sistema UV no está diseñado para ese tipo de ambiente, las cosas comienzan a salir mal. Las luces parpadean, la calidad de la impresión empeora, o la lámpara simplemente deja de funcionar antes de tiempo.
El problema de los 80W/cm
Diseñamos nuestras lámparas con una potencia de 80W/cm, ya que esa es la potencia ideal para curar tintas y recubrimientos rápidamente. Pero hay un truco: invertimos mucho tiempo en ajustar la presión del mercurio y la forma de los electrodos para mantener el arco eléctrico en el centro exacto.
¿Por qué? Porque un arco eléctrico “desviado” es un verdadero problema. Provoca una curación irregular y hace que la lámpara se dañe mucho antes de lo debido.
Cómo combatir el ruido eléctrico
Entonces, ¿cómo podemos evitar que el ruido eléctrico arruine nuestro trabajo? Todo se reduce a la forma en que la lámpara y el suministro de energía se comunican entre sí. Nos centramos mucho en el aislamiento y en la pureza del cuarzo. Puede parecer técnico, pero el resultado en la práctica es que, cuando cinco o seis prensas funcionan al mismo tiempo y la tensión eléctrica aumenta, nuestras lámparas siguen funcionando sin problemas.
El costo: el calor
Aquí está el problema: al utilizar tanta potencia, se genera mucho calor. La potencia de 80W/cm es ideal para mantener altas las velocidades de impresión, pero pone a prueba el sistema de enfriamiento. Es necesario mantener los reflectores impecables y asegurarse de que los sopladores puedan manejar la carga. Si el sistema de enfriamiento falla, el cuarzo se daña y la lámpara se quema. Simplemente así.
Diseñamos estas lámparas para reemplazarlas fácilmente en talleres de gran volumen, donde una hora de parada cuesta mucho más que la propia lámpara. Basta con conectarlas, ajustar la velocidad del transportador y listo: las lámparas seguirán funcionando sin problemas.